Paz Osorio Schmied
Diseñadora | Periodista | Consultora Cultural

 

 


Cien años atrás, plena postguerra en Weimar, Alemania se inaugura la “Casa de la Construcción Estatal” más conocida como la Bauhaus. Bajo las premisas de “aprender trabajando (trabajo de taller)” y “mejorar la vida (vivienda, convivencia y cotidiano)” de la clase trabajadora y los sectores populares, nace la primera escuela de Diseño del siglo XX, buscando borrar las diferencias entre el artesano de oficios, el artista y la producción industrial, todo a través del trabajo creativo, en pos de un “futuro mejor”.

Los estudiantes participaban en áreas diversas, probando con las manos en la masa las potencialidades técnicas y las preferencias personales. Trabajaban con métodos probados que eran tensionados para la búsqueda creativa, por la intensión y el interés de hacer más con menos y para [email protected]

De hecho, como algunos intuyen, la Bauhaus estableció los fundamentos académicos que hicieron del diseño industrial y el diseño gráfico, las profesiones que hoy son… ¡Qué alegría! Que tesón y visión hubo entonces si a todo lo anterior le sumamos que esta Escuela señera fue una de las primeras en abrirse concretamente – en el ámbito de los oficios – a las mujeres.

Ellas, a sabiendas de la absurda predilección del mundo (de esos tiempos) por el talento de los hombres, sabían que allí contaban con más espacios y oportunidades para desarrollarse a la par con sus compañeros. Desde la creatividad cruzada por los recursos limitados de la economía deprimida: materiales de bajo costo o claramente reciclados como el vidrio, la madera, el metal, los textiles, y jugando con colores primarios y formas básicas, a través de acotados procesos de fabricación, pero SIEMPRE considerando el buen diseño (Dieter Rams) y que fueran (comercialmente) accesible a todos y todas.

 

Este preámbulo me inspira, me empodera y me hace sentido (soy diseñadora) con más razón hoy, después del 18 de octubre de 2019, porque me recuerda que, en la vida de un país, de una comunidad, de un grupo siempre hay despertares (reseteos) reveladores.

 

En Antofagasta, la sensibilización respecto del DISEÑO como disciplina proyectual, creadora de valor, sumadora de diferenciación, muy libremercadista para algunos y demasiado artística para otros, y sobre todo cargada de humanidad, lleva varios reseteos. Ha habido muchas manos y corazones, sistemas y procesos que han tratado de trabajar al unísono con los requerimientos del mercado local, aportando con visiones y construcciones, que, sin embargo, a veces, terminan siendo más simbólicas que concretas.

Es este un momento de humanizar las mecánicas y asumir que el poder organizativo e innovador del oficio de DISEÑO está súper disponible – siempre lo ha estado – para aportar soluciones genéticamente disruptivas que pueden dinamizar los entornos y reconectarles con las personas… sus públicos.

¿Productos con factibilidad comercial sin relato ni identidad? Respuesta de diseño: Packaging (empaque) diferenciador, y difusión a través de la narrativa transmedia.

¿Riles e insumos de desecho con demasiada vida útil aún? Respuesta de diseño: Reconversión funcional, gestión de green marketing y re-diseño.

¿Líneas de producción y procesos tecnológicos complejos e ineficientes? Respuesta de diseño: Prototipaje virtual de cambios en operadores y maquinarias, más trabajo interdisciplinario con ingenierías.

¿Clases desgastadas con contenidos lógicamente densos pero necesarios? Respuesta de diseño: Facilitación gráfica y gamificación.

¿Públicos cansados del mismo discurso y propuestas? Respuesta de diseño: Experiencias disruptivas como el marketing de guerrilla que re-humanizan el vínculo.

Siempre habrá una respuesta, y no es de astutas/os, porque fíjese que es parte de nuestra pega. Por eso, cuando sienta que le duele mucho la espalda, vaya al doctor, pero si allí le dicen que es la silla… ¡Hable con nosotros! Entre otras cosas trabajamos con ergonomía, programación, impresión 3D, sistemas constructivos y animación digital, y por regla, tratamos de hacer más con menos y para muchos, tal como las premisas de la Bauhaus.

Por todo lo anterior, cuando escucho a un connotado diseñador argentino decir que “el Diseño no es necesario. ¡Es Inevitable!«. Igual de inevitable es nuestra tozudez profesional para procurar #DIGNIDAD a las personas que impactamos con nuestro trabajo. #ChileDespertó y el Diseño le lleva el desayuno!