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PAULINA LARRONDO, SEREMI DE LA MUJER Y EQUIDAD DE GÉNERO

Por Catalina Salamanca – Periodista Colaboradora CoWeb

La actividad minera en Chile simboliza, aproximadamente, el 11% del PIB nacional y ocupa a 213.950 personas. De la cifra anterior, el 11,7% son mujeres y en la Región de Antofagasta se concentra un 47% del personal femenino a nivel nacional.

Actualmente, los proyectos acogidos por las mineras tienen como principal objetivo integrar a las mujeres en la industria. Lo anterior, a través de programas que crean espacios amigables para las mujeres o acogiéndose a políticas públicas implementadas por el Estado.

De acuerdo con datos del Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2021-2030, desarrollado por el Consejo de Competencias Mineras (CCM), la participación de las mujeres en la industria alcanza, al 2021, un 12,2%. Pese a que las cifras son alentadoras, el 48% no participa de la Cadena de Valor Principal (CVP) de la Minería (extracción, mantenimiento de procesamiento, transporte, entre otras tareas).

La mayor participación del género en la CVP se encuentra en el estamento profesional (técnicos o profesionales de ejecución, profesionales con licenciatura de estudios postsecundarios de especialidad afín), pero en menor medida en las jefaturas de las empresas.

Por otra parte, la pandemia del COVID-19 generó un retroceso de más de una década en los niveles de participación laboral en las mujeres de América Latina, lo que hace indispensable implementar políticas públicas que colaboren a una recuperación con equidad de género.

Paulina Larrondo, abogada de profesión, activista feminista y jefa de hogar, inició su camino como dirigente estudiantil en la facultad de Derecho de la Universidad de Antofagasta, dedicando la mayor parte de su carrera al ámbito cultural, en temas de violencia de género, derechos humanos y en organizaciones feministas.

Actualmente ostenta el cargo de Seremi de la Mujer y Equidad de Género en Antofagasta y es por esto que, en exclusiva para CoWeb, conversamos con ella acerca del desafío de la incorporación del género femenino en roles operacionales en la minería, los impedimentos a los que se enfrentan estas para ingresar o mantenerse en la industria y los nuevos desafíos que tiene el Gobierno con respecto a estas temáticas.

Actualmente los proyectos adoptados por las mineras tienen como foco principal lograr la integración de las mujeres en la industria. Pese a que esto tiene resultados, la industria minera crece desde el 2011 a la actualidad de manera dispar en las grandes corporaciones.

Por otra parte, más del 50% de las mujeres que desempeñan labores en la minería tienen carreras técnicas o profesionales, por lo que se hace preponderante analizar el actual escenario en relación con la incorporación de mujeres en la minería, en sus diversas dimensiones. ¿Cómo podría el Gobierno, a través de las diferentes seremi competentes, impulsar que las mineras logren la inclusión de mujeres, no solo profesionales, al campo laboral?

La industria minera tiene un 12% de participación del género femenino, lo que ha sido un crecimiento sostenido, a mi juicio no tan alto, esta cifra es prácticamente nada; entonces, el tema radica en cómo y en dónde se están insertando las mujeres, en cuáles son sus condiciones laborales.

Desde el Estado los esfuerzos que se están tratando de hacer para insertar a la mujer en la minería son parte de un compromiso mayor que tiene que ver con definir un gobierno feminista y que esa visión no sea sólo un discurso, sino que se vea reflejado en acciones concretas. En ese sentido, no basta solo con hacer esfuerzos en un área, tiene que ver con una visión completa de ese problema.

Por otra parte, el presidente ha dado un mandato que es muy importante, a mi juicio histórico, este es la incorporación del ministerio en el comité político. Lo anterior, tiene implicancias prácticas muy importantes, quiere decir que en todas las grandes decisiones que se tomen desde el Estado habrá perspectiva de género, por lo tanto, la participación de la mujer en minería tiene que ser un área más que se beneficie gracias al Gobierno feminista.

En la región en particular, nosotros estamos trabajando con la Seremi de Minería y hemos hecho una visita en terreno a través de algunas dirigentas sindicales de la minería. Nos parece que es necesario considerar la visión de ellas, ya que la visión de las empresas y empleadores ya la tenemos, eso se viene trabajando hace muchos años en una mesa de mujeres y minería; por lo tanto, ese diagnóstico más institucional de las empresas ya existe. No así de la vivencia de las propias mujeres que están insertas en el mundo laboral, esta puede ser muy determinante para ver cómo vamos a configurar el trabajo.

Hacer ese recorrido nos entregó mucha información que nos va a servir para diseñar el plan de trabajo con la mesa, que, por supuesto incorpora a las dirigentas sindicales, a través de un mecanismo que vamos a resolver, para crear una instancia entre el Estado y las empresas para avanzar en equidad de género en la industria minera.

La Norma Chilena 3262 busca promover la igualdad entre hombres y mujeres, y generar un impacto positivo en las organizaciones, las personas y su entorno. Esta iniciativa propone la implementación de un Sistema de Gestión de Igualdad de Género y Conciliación (SIGIGC), de la vida laboral, familiar y personal de responsabilidad compartida al interior de las organizaciones ¿Pretenden fomentar la certificación de la norma? Si es así ¿Cómo?

Esta norma de certificación, que es implementada por el Ministerio de la mujer, a través del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género, tiene un ámbito de acción bien acotado, a mi juicio, que tiene que ver con incorporar el enfoque de género en la gestión de personas de la empresa. Por ende, lo que hace es tratar de generar un ambiente de trabajo que permita conciliar la vida familiar y laboral. Sin embargo, hoy el estado necesita avanzar en instrumentos efectivos que vayan directamente en función de impulsar la contratación de mujeres con mejores condiciones de trabajo.

Actualmente, no existe un mecanismo efectivo y/o obligatorio. Esto también dice relación con el ámbito en que el estado se puede mover en el sistema vigente, el que hay posibilidades de cambiar a propósito del proceso constituyente. Necesitamos avanzar hacia un estado más presente, incluso en el ámbito económico y, en consecuencia, crear instrumentos que sirvan efectivamente para sugerir o para materializar la inserción laboral.

Cabe destacar que las grandes corporaciones están trabajando el tema, generando jornadas de trabajo que reconozcan las labores de cuidado.

Gobiernos anteriores trabajaron la equidad de género en la minería a través de la Mesa Nacional Mujer y Minería, una iniciativa liderada por el Ministerio de Minería y el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, que reúne empresas mineras y proveedoras, gremios, servicios públicos de la industria y organizaciones de la sociedad civil. ¿Pretenden implementar algo así durante la administración actual? ¿Será una alianza pública/privada uno de los caminos a seguir?

Efectivamente, nosotros, junto a la Seremi de Minería en la región, vamos a retomar esta instancia pública privada, junto a Codelco. Aun así, necesitamos sentarnos a conversar con quienes son los que finalmente están reclutando, o no, a mujeres en las industrias. También, vamos a incorporar la visión de las mujeres trabajadoras que es lo que ha faltado en este espacio de diálogo.

Es por eso por lo que ya hemos sostenido varias conversaciones con dirigentas sindicales, para que, a raíz de lo que ellas indican, podamos ir diseñando ciertas formas de trabajo para ir abordando en esas mesas las dificultades concretas.

Por otro lado, nosotros como Estado lo que estamos haciendo hoy, es una reforma que es bastante trascendental. Esta tiene que ver con la instalación del sistema nacional de cuidados, históricamente una de las grandes dificultades de las mujeres en la inserción laboral, especialmente en la minera que funciona con sistema de turnos, ha sido las labores de cuidados que la sociedad, en base a estereotipos, nos ha delegado. Lo anterior, es una realidad que no podemos desconocer.

Por lo tanto, lo que el Estado pretende es hacerse cargo de una labor que no es de la mujer, es un trabajo de sociedad, esta tiene que resolver cómo a hacerse cargo de las personas en distintos ciclos de la vida. Por esto mismo, es que estamos pensando en darle una solución más estructural a una de las principales dificultades que tienen las mujeres para la incorporación laboral, esto es un trabajo de largo plazo, en este gobierno se van a sentar las bases para el Sistema Nacional de Cuidado, pero su implementación probablemente sea de unos 10 o más años, es a largo plazo, pero es muy profundo.

El estudio Mujer y Minería observa diferencias significativas en términos del impacto que ha tenido la pandemia del COVID-19 en el ámbito personal y profesional. Para las mujeres, el mayor impacto de la pandemia del COVID – 19 tiene que ver con la dificultad para coordinar agenda laboral con otras actividades (cuidado de los hijos, adultos mayores, etc.), mientras que para los hombres tiene que ver con cantidad de reuniones y trabajo (agendas copadas) ¿Considera usted que esto ha podido desalentar el ingreso de las mujeres a la industria minera? ¿Cómo puede colaborar el Gobierno en este ámbito?

Yo creo que la pandemia afectó de sobremanera a las mujeres, profundizó los roles de género y las discriminaciones. Un ejemplo de esto es la sobrecarga a propósito de la triple presencia: trabajo, hogar y roles de docencia, lo que tuvo efectos importantes en la salud mental. Para el género femenino, en un contexto normal, ya es difícil estar disponible para trabajar en la industria minera, con la pandemia esta situación empeoró.

En términos laborales generales, las mujeres retrocedimos 10 años. Sin embargo, hay un estudio, creo que, de la Universidad Católica, que plantea que la tasa de empleabilidad se recuperó rápidamente, sobre todo en mujeres. Aquél estudio es un poco sesgado. Claro, se recuperaron las cifras porque las mujeres comenzaron a emprender, esto permite disponer de horarios sin jornadas de trabajo, pero ¿cuáles son las condiciones en qué retomaron ese trabajo? No tienen seguridad social, lo que es gravísimo porque tiene efectos en las pensiones que reciben las mujeres que no han trabajado formalmente durante toda su vida.

La precariedad laboral que históricamente hemos tenido que vivir las mujeres producto de los roles de género, es algo que debe cambiar hoy. Las organizaciones feministas lo han hecho muy bien, han puesto en la mesa todos estos problemas de ética y hoy tenemos la obligación desde esta vereda como como Gobierno de tomar las problemáticas y empezar a solucionarlas porque finalmente todo esto subyace en temas culturales.

Las metas fijadas por la Política Nacional Minera 2050 apuntan a que la participación femenina alcance el 20% en 2030. Como Gobierno actual ¿pretenden alcanzar esta cifra? ¿Tienen su propia meta?

La Política Nacional Minera son políticas públicas que pretenden traspasar las administraciones de turno y por lo tanto se debería mantener la meta.

De todas formas, vuelvo al mismo punto, más allá del porcentaje creo que hoy es crucial y determinante hacerse cargo de las problemáticas que determinan las condiciones laborales de las mujeres. Hay que empezar a trabajar la formación de las niñas, incentivarlas a que accedan a las carreras relacionadas a esta área.

En el fondo: fortalecer las oportunidades laborales de las mujeres en la industria minera pero con dignidad y con respeto a sus derechos. No se trata de avanzar en números desconociendo los problemas que pueden conllevar las condiciones de trabajo.

¿Cuáles son los grandes desafíos que tienen como Gobierno con respecto a esta temática?

El desafío que tenemos hoy es transversalizar el enfoque de género, que esto se traduzca en acciones concretas que puedan permear todos los ámbitos de la sociedad, incluso las políticas públicas vinculadas al empleo y al desarrollo de la minería. Además, como ministerio, tenemos el rol de abarcar todo ámbito que pueda eventualmente afectar a las mujeres.

Por otro lado, es urgente tomar medidas respecto a la recuperación económica y poner en la agenda la reinserción laboral de las mujeres, sobre todo en nuestra región que es sumamente relevante la industria minera, ya que constituye una de las áreas de trabajo que eventualmente se podrían lograr mejores condiciones.

Pese a que el ingreso de las mujeres a la minería se ha incrementado sostenidamente durante la última década, para Paulina los números no son el reflejo sustancial de la inserción laboral femenina, sino que también la forma en la que estas se están incluyendo en el mercado, lo que además converge con que el género masculino tiene más potencial laboral, por ende, no se ven insertadas en la cadena de valor principal o son pocas quienes ostentan cargos directivos y sindicales.

Generalmente, los hombres acceden a más oportunidades laborales que ellas, quienes no están insertadas principalmente en la cadena de valor principal y son pocas quienes ostentan cargos directivos sindicales. Además, el género femenino presenta una serie de dificultades para desarrollarse en el área.

En tanto uno de los objetivos del Gobierno, centrados en la región, es trabajar por medio de las seremi de la Mujer y Minería para lograr un cambio cultural en la sociedad, con miras a reducir las brechas de género e integrar medidas que beneficien la conciliación laboral y familiar y que sigan promoviendo la igualdad de género.

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